CREAR CON PIEDRAS: ARTE, JUEGO Y SOLIDARIDAD

La chispa

La propuesta parte de una pregunta muy sencilla:

¿En qué puede convertirse una piedra si la miramos con otros ojos?

Comenzamos mostrando en el monitor interactivo diferentes imágenes de creaciones realizadas con piedras.

No se trataba de reproducir aquellos ejemplos, sino de utilizarlos como inspiración.

Una piedra redondeada podía convertirse en una cabeza. Varias piedras podían formar una familia. Una pequeña rama podía ser un árbol, un columpio o formar parte de una escena.

El reto consistía en dejar de ver únicamente piedras para empezar a descubrir todo aquello en lo que podían convertirse.

Además, desde el principio existía una motivación especial: nuestras creaciones tendrían una finalidad real y formarían parte de un mercadillo solidario.

¿Qué trabajamos?

Esta actividad permite desarrollar:

  • La imaginación y la creatividad.
  • La expresión artística.
  • El pensamiento divergente.
  • La observación de formas, tamaños y posibilidades de los materiales.
  • La composición y organización del espacio.
  • La planificación mediante bocetos previos.
  • La motricidad fina.
  • La autonomía y la toma de decisiones.
  • La utilización creativa de elementos naturales.
  • La reutilización y aprovechamiento de materiales sencillos.
  • La cooperación.
  • La solidaridad y el compromiso con los demás.

Pero, sobre todo, ayuda al alumnado a descubrir que un mismo objeto puede ofrecer posibilidades completamente diferentes dependiendo de quién lo observe.

¿Cómo lo hacemos?

1. Buscamos inspiración

Comenzamos observando en el monitor interactivo diferentes ejemplos de composiciones realizadas con piedras.

Nos fijamos especialmente en cómo sus autores habían aprovechado la forma y el tamaño de cada piedra para convertirlas en personajes, animales, objetos o elementos de una escena.

Podemos preguntar: ¿Qué formas reconoces? ¿Qué añadirías tú? ¿Qué otras cosas podríamos crear utilizando piedras?

Los ejemplos sirven únicamente para encender la chispa. Ahora toca imaginar nuestras propias creaciones.

2. Salimos a buscar nuestras piedras

No entregamos directamente los materiales al alumnado. Salimos a la zona del huerto del colegio para buscar las piedras que posteriormente utilizaríamos.

La selección ya forma parte del proceso creativo. Observamos diferentes tamaños y formas e intentamos imaginar posibilidades:

¿Qué podría hacer con esta piedra? ¿Qué ocurriría si juntara estas dos? ¿Cuál podría servirme para mi idea?

La creatividad comienza antes incluso de regresar al aula.

3. Diseñamos antes de crear

Antes de utilizar los materiales definitivos, realizamos varios diseños sobre papel A5. Probamos diferentes ideas y composiciones.

Podemos dibujar, cambiar elementos de posición, eliminar aquello que no funciona o comenzar una propuesta completamente diferente.

No tenemos que quedarnos necesariamente con nuestra primera idea. Este momento permite comprender que crear también significa probar, modificar y tomar decisiones.

4. Elegimos nuestra propuesta

Después de realizar diferentes bocetos, cada alumno o alumna selecciona el diseño que quiere llevar a cabo.

Ahora toca pensar qué piedras necesita y cómo va a distribuirlas. Podemos colocar provisionalmente los elementos antes de pegarlos para comprobar si la composición funciona.

Mover una piedra unos centímetros puede cambiar completamente la imagen. Cuando estamos satisfechos con el resultado, comenzamos la creación definitiva.

5. Del papel al cartón pluma

Trasladamos el diseño elegido a una base de cartón pluma.

Colocamos las piedras y los demás elementos y, cuando tenemos clara su posición, los fijamos utilizando silicona fría.

Después completamos las escenas mediante dibujos y pequeños detalles realizados principalmente con rotulador negro.

Poco a poco las piedras dejan de ser piedras. Aparecen personas, animales, familias, paisajes y pequeñas escenas.

Y aunque todos hemos partido de materiales muy similares, los resultados son completamente diferentes.

6. No solo hacemos cuadros

Una vez descubrimos las posibilidades del material, ampliamos la propuesta.

Las piedras también pueden convertirse en objetos y juegos. Además de los cuadros, realizamos:

  • Tres en raya, utilizando piedras como fichas.
  • Dominós, transformándolas en las diferentes piezas del juego.
  • Imanes, creando pequeñas composiciones decorativas.

Un mismo material comienza así a ofrecer posibilidades muy distintas.

La pregunta deja de ser «¿qué vamos a hacer con estas piedras?» y se convierte en: ¿Qué más podríamos hacer con ellas?

7. Nuestras creaciones salen del aula

La actividad no terminaba cuando finalizábamos las producciones. Los trabajos habían sido creados con una finalidad concreta.

La experiencia la realizamos junto a mis compañeras Erika Bernués y Teresa Moreno en el CEIP Pedro J. Rubio de Huesca, y las creaciones fueron destinadas al mercadillo solidario organizado por el colegio en beneficio de DEBRA, Piel de Mariposa.

Cuadros, juegos e imanes se pusieron a la venta para colaborar con esta iniciativa. De esta manera, el alumnado pudo comprobar que aquello que había imaginado y creado con sus propias manos podía tener también un propósito solidario.

Una actividad con muchas posibilidades

La propuesta puede adaptarse y ampliarse fácilmente:

  • Crear personajes utilizando una única piedra.
  • Diseñar animales reales o imaginarios.
  • Combinar piedras con ramas, hojas y otros elementos naturales.
  • Representar diferentes emociones.
  • Crear palabras o letras con pequeñas piedras.
  • Inventar una historia a partir de una composición.
  • Diseñar nuevos juegos utilizando piedras como piezas.
  • Crear un cuadro de manera cooperativa.
  • Utilizar las producciones para decorar algún espacio del colegio.
  • Organizar una exposición artística.
  • Plantear una creación con un número limitado de piedras.
  • Entregar las mismas piedras a diferentes equipos y comparar los resultados.

También podemos plantear un pequeño reto:

Una forma muy sencilla de hacer visible el pensamiento divergente.

Para llevarte de la mochila

Para crear no siempre necesitamos materiales sofisticados. A veces basta con salir al patio, observar aquello que tenemos alrededor y aprender a mirarlo de otra manera.

Una piedra puede convertirse en un personaje. Una rama puede transformarse en un árbol. Varias piedras pueden convertirse en un juego.

Y una creación artística puede convertirse también en una oportunidad para ayudar a los demás.

En esta actividad el valor no está únicamente en el resultado final, sino en todo lo que sucede antes: observar, imaginar, diseñar, probar, decidir, crear y compartir.